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Sistemas de seguridad avanzados para la seguridad a largo plazo del buceador

Se ha comprobado que incluso los buceadores que realizan inmersiones sucesivas dentro de los límites de no descompresión considerados como normales experimentan la formación de microburbujas. A su vez, los buceadores a quienes se les ha diagnosticado el FOP (Foramen Oval Permeable, un orificio entre las dos aurículas del corazón) se ven expuestos a la formación de microburbujas. Si bien es cierto que las microburbujas pueden constituir el primer paso para la formación de burbujas mayores que pueden provocar la enfermedad descompresiva, normalmente no presentan síntomas visibles para el buceador.
Y lo que es más importante, los buceadores que se exponen durante un largo periodo de tiempo a las microburbujas corren el riesgo de sufrir daños en los tejidos blandos del cuerpo. El cerebro, los tejidos medulares y la retina constituyen algunos ejemplos de tejidos blandos. Entre los buceadores que corren peligro se encuentran los instructores y los profesionales del buceo, puesto que suelen realizar muchas inmersiones sucesivas. Asimismo, los buceadores recreativos que efectúen un número elevado de inmersiones sucesivas durante un periodo vacacional también correrán el riesgo de experimentar la formación de microburbujas.
Dado que no presentan síntomas visibles, el único modo de medir las microburbujas consiste en utilizar el aparato de detección Doppler. Se trata de un instrumento de mano que genera una señal ultrasónica. Cuando esta señal registra una microburbuja en el cuerpo de un buceador, el detector "oye" un sonido agudo inequívoco. El detector está conectado a un aparato de grabación cuyos registros se analizan posteriormente. Cuantos más "sonidos agudos" se escuchen en una grabación, mayor será la presencia de microburbujas en el buceador.
La prueba de que los buceadores que practicaban inmersiones sucesivas se enmarcaban en un grupo de alto riesgo surgió cuando DAN Europa "Realizó un control con Dopplers" de varios buceadores, a partir de una muestra representativa de 1.058 inmersiones durante los 30 minutos posteriores a la finalización de cada inmersión. Los buceadores participantes en la prueba eran mayoritariamente buceadores de aguas abiertas, que llevaban a cabo inmersiones en aguas abiertas a distintas profundidades y tiempos de inmersión variables. DAN Europa descubrió que en el caso de inmersiones sucesivas, el 67% de los buceadores producía gran cantidad de microburbujas.


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